El fenómeno conocido como fusión fría es en el cual se genera una cantidad de energía mediante la fusión de elementos a temperaturas muy cercanas a las del ambiente, a diferencia de la fisión nuclear que emplea temperaturas muy elevadas.
El 23 de marzo de 1989, los científicos Stanley Pons y Martin Fleischmann, de la Universidad de Utah en Salt Lake City, presentaron al mundo científico un experimento en que empleando electrodos de paladio sumergidos en deuterio y un impulso eléctrico, se producía una cantidad de calor superior al impulso empleado, lo que significaba que había fusión de núcleos.
A pesar de la novedad, la generación era esporádica, por lo que los científicos no pudieron explicar la razón de la fusión y en qué momento sucedía. A pesar de muchas pruebas en varios laboratorios reconocidos, ninguno pudo reproducir el experimento con éxito, es entonces que la fusión fría tomo la forma de un fraude científico, siendo catalogada como “teóricamente imposible”.
Países como Italia, Japón, Alemania y Estados Unidos continuaron los estudios sobre la fusión fría, con  investigadores de laboratorios independientes e intentando no salir a la luz pública.
En 2010, dos científicos de la Universidad de Bologna en Italia aseguraron haber encontrado la fórmula perfecta de la fusión fría, o mejor conocida en la actualidad como LENR (Reacción Nuclear de Baja Energía).
Andrea Rossi y Sergio Focardi presentaron su invento llamado E-Cat o Energy Catalyzer (Catalizador de Energía). Este dispositivo emplea una reacción de fusión de níquel e hidrógeno. Estos dos elementos al fusionarse producen una muy pequeña cantidad de rayos gamma, lo que es indicativo de la existencia de una fusión nuclear. El residuo de esta fusión es el helio.
El E-Cat produce hasta 30 veces más energía que el impulso eléctrico necesario para su iniciación, por seguridad los inventores solo emplean una relación de 6:1 en la generación energética. Con fusión fría estamos hablando de energía limpia, abundante y a bajo costo